BRAVO FOR ADVENTURE, de Alex Toth

Bravo for Adventure - Alex Toth
Lo de Alex Toth es complicadito de explicar, a no ser que tenga usted una formación en dibujo adecuada, sea por mucho callo visual o por haber pasado por la academia o el autoaprendizaje intensivo. Y aun así. Es que hace fácil lo difícil, usa elementos mínimos para resolver situaciones complicadísimas, con un desparpajo y una resolución que no es de extrañar que haga suspirar de envidia a más de uno y una. Unas manchas, unos trazos de pincel, y ya tiene todo un panorama resuelto, donde consigue que veamos lo que él quiere que veamos, aprovechando de manera innata las leyes perceptivas que hacen que nuestro cerebro dé un sentido a lo que, visto de manera aislada, no son más que masas compactas de blanco y negro con las líneas mínimas para mostrarnos un rostro, las formas de un automóvil, un avión, un edificio. Expresividad, narrativa, uso de las elipsis, de la planificación de la página, es que el tipo no fallaba una.
Si algo se le achaca a Toth es el no haber firmado alguna obra definitoria, su propio Watchmen, Maus o, qué sé yo, The Spirit. Yo no sé qué quieren que les diga: si hubiera dedicado su carrera a ilustrar sus listas de la compra, y se publicaran volúmenes con ellas, me las compraría igual. Pero no, hizo algunas historietas francamente memorables por una u otra razón, y este entretenido -y, en su tramo final, experimental- homenaje a la aventura del Hollywood más clásico, con trasunto de Errol Flynn incluido, es, en mi opinión, una de ellas.

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